"You're going to need a bigger boat."

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jueves, 29 de septiembre de 2016

Recién leído: EL HOMBRE QUE MATÓ A LUCKY LUKE


Un tebeazo realmente espléndido se ha marcado Matthieu Bonhomme en su homenaje a Morris, creador de Lucky Luke. Con ecos de numerosísimos westerns clásicos, Bonhomme triunfa, como triunfaba en su Texas Cowboys junto a Lewis Trondheim. Me atrae mucho más el trabajo de Bonhomme, que me encanta, que el cariño por el personaje original, con el que no tengo demasiada vinculación sentimental. Solo con ver la sobrecogedora portada, ya es imposible no lanzarse a por este álbum.

El aire aventurero le va como anillo al dedo a su estilo, como ya demostró el autor en Esteban; esta vez, teniendo en cuenta que trabaja con un personaje como Lucky Luke, se muestra algo más inclinado a la caricatura, y ello le funciona perfectamente. La imagen del célebre vaquero solitario que dibuja Bonhomme es clásica y moderna a un tiempo. El color, apostando por lo expresivo frente a lo realista, es una maravilla de sencillez y efectividad, como lo es también su esmerada narrativa gráfica.

En resumen; para fans del western, de Lucky Luke, de Matthieu Bonhomme y de los buenos tebeos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Recién leído: THE INCREDIBLE HERB TRIMPE


En el mercado anglosajón circulan toneladas de libros que difícilmente verán la luz en castellano. Es el caso de este volumen, obra de Dewey Cassell y Aaron Sultan, repleto de entrevistas con y sobre uno de los grandes clásicos de Marvel, el ya fallecido Herb Trimpe, recordado especialmente por ser, junto a otro veterano de la Casa de las Ideas, Sal Buscema, uno de los artistas más importantes en la historia de Hulk.

Pero además del gigante verde, Trimpe ilustró, a lo largo de tres décadas en Marvel, historias de practicamente todos los pesos pesados de la editorial. Su inconfundible estilo, lejos del clasicismo perfecto que encarnaba su admirado John Buscema, apostaba por el storytelling como su principal arma. Además, Trimpe trabajó en gran cantidad de episodios de personajes licenciados por Marvel, como los Transformers, G.I. Joe o Godzilla.http://rodeadodepapel.blogspot.com.es/2012/12/el-monton-de-tebeos-presenta-essential.html

Trimpe, aviador aficionado, apostaba siempre por el trabajo "al estilo Marvel", es decir, el dibujante creando la historia a partir de un esbozo o un argumento, nunca un guión detallado. Tras eclipsarse su estrella en Marvel durante los noventa, con la llegada de la terrible "moda Image", y ser despedido sin contemplaciones por una empresa en la que la crisis no solo era económica, sino de valores y de concepto, pese a que él se molestó en actualizar su estilo para tratar de ir con los tiempos, Trimpe siguió dibujando en el mundo de la publicidad y la animación, y también en salones de cómic, donde disfrutaba del contacto con los fans y su cariño. Además, Trimpe, que en un momento de su vida fue ordenado diácono de la Iglesia Episcopaliana, colaboró activamente durante varios meses en las tareas de rescate de las víctimas del atentado del 11 de septiembre de 2001 (y escribió un libro sobre ello).

En resumen: interesantísimo recuento de la vida y milagros de un grande del tebeo americano.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Películas recién vistas: TARDE PARA LA IRA


La pelicula que supone el debut en la dirección del versátil actor Raúl Arévalo es un thriller seco, contundente, que no desperdicia ni un solo instante de sus 90 minutos de duración para contarnos una historia de personajes al límite.

La bien urdida trama gira en torno a un atraco que, como suele suceder en estos casos, no sale como sus autores esperaban… Años después, Ana (Ruth Díaz, premiada en el festival de Venecia) espera la salida de prisión de su esposo, Curro (Luis Callejo), que se negó a delatar a sus compinches del atraco. En el bar en el que trabaja con su hermano, un parroquiano habitual, José (Antonio de la Torre), no la pierde de vista. Pronto, los acontecimientos empiezan a precipitarse…

Unido al trabajo de un conjuntado e inspirado reparto (mención especial merece la breve aparición de Manolo Solo), Arévalo y su coguionista David Pulido enlazan los hilos de su historia con maestría en el control de la información, y las sucesivas revelaciones que afrontan José, Ana y Curro van remachando una historia dura, sin concesiones, donde es imposible escapar del pasado y la venganza lo engulle todo.

Estupendamente ambientada en un escenario arrabalero inconfundiblemente español y realmente bien reflejado, Tarde para la ira (estupendo título) es, salvando todas las distancias, algo similar a Blood Simple, aquel ya lejano debut de los hermanos Coen: un film de género soberbio, filmado con buen pulso, magnético, un thriller donde corren la sangre de verdad y las lágrimas que no son de cocodrilo. Una película, en suma, que nos hará estar bien atentos a los próximos films de Arévalo en su faceta de director. Un aviso: cuanto menos sepas de la historia al entrar al cine, mejor.

En resumen: buena, buena.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Películas recién vistas: STAR TREK. MÁS ALLÁ


La tercera entrega de las aventuras de la renovada tripulación del USS Enterprise, que llega a tiempo de festejar el cincuentenario de la famosa saga espacial, cumple con las expectativas. El cambio de director, de J. J. Abrams a Justin Lin, no repercute en una merma de la calidad media de un film que, sin llegar a la excelencia de sus predecesoras, atesora méritos de sobra para satisfacer al trekkie más exigente y también al espectador que solo conoce la encarnación "siglo XXI" de los personajes creados por Gene Roddenberry.

Continúa la misión de Kirk y los suyos, que se meten en líos por las habituales buenas intenciones de sus misiones exploradoras, que chocan con los intereses egoistas y maléficos del villano de la función, el alienígena Krall (irreconocible Idris Elba). Por suerte, aparte de su habitual aplomo y pericia, la pandilla contará con la inesperada ayuda de un nuevo personaje, Jaylah (Soufia Boutella), una inyección de savia nueva para una saga que sigue apoyándose en la bien establecida dinámica de humor y colegueo entre los protagonistas. Uno de ellos, Simon Pegg, ejerce esta vez funciones de coguionista del film, ni más ni menos.

La película, pese a que algunas escenas son algo oscuras y confusas (en particular el enfrentamiento con las tropas de Krall en el Enterprise), contiene momentos espléndidos como la llegada a la estación espacial Yorktown, las espectaculares naves-enjambre de Krall o toda la escena del desenlace, estupendamente bien resuelta. No cuenta con el magnetismo del Khan encarnado por Benedict Cumberbatch en la segunda entrega, ni con la sorpresa y el brío rejuvenecido de la primera, pero Star Trek. Más allá es mucho más que una continuación digna.

En resumen: dos horas de diversión.

jueves, 25 de agosto de 2016

El montón de tebeos presenta... PUNISHER MAX de Garth Ennis, de nuevo de actualidad

Fragmentos del artículo que publiqué en la revista Dolmen hace unos años, que viene a cuento porque Panini inicia estos días una reedición de la estupenda etapa de Garth Ennis en Punisher...



EL REGRESO DE FRANK

Una larga sucesión de argumentos insulsos y repetitivos y dibujantes poco inspirados estaba a punto de provocar la extinción del Punisher, el justiciero de calavera en pecho, gesto hosco y gatillo fácil nacido en las páginas de Amazing Spiderman. El personaje había gozado de gran éxito desde principios de los ochenta, gracias al trabajo de profesionales tan solventes como Steven Grant, Mike Zeck, Mike Baron, Klaus Janson, Chuck Dixon, John Romita Jr., John Buscema y muchos otros. Sin embargo, languideció durante los noventa, llegando incluso a verse en el brete de morir para convertirse en una especie de "justiciero celestial" al servicio del Cielo.
Por fortuna, la revitalización de Marvel, que comenzó con el nuevo siglo gracias a la llegada de sangre nueva a su directiva (los Jemas, Quesada, Alonso...) y a sus escritores (Bendis, Straczynski, Millar y otros...) alcanzó al Punisher. Es indudable que buena parte del éxito se debe a la labor del guionista irlandés Garth Ennis, que ha insuflado una nueva vida al personaje a lo largo de los últimos años. En palabras del editor de la serie, Axel Alonso, "Garth resucitó al Punisher. Así de claro". Dos series regulares y numerosos especiales, además de dos películas nacidas directamente de la “versión Ennis” (dejando aparte la primera, más antigua, protagonizada por… Dolph Lundgren), son prueba de ello. [...]

RESURRECCIÓN, O AL MENOS REVITALIZACIÓN

La larga relación de Garth Ennis con el Punisher comenzó con el fichaje por Marvel del "equipo Predicador": el propio Ennis, el artista Steve Dillon y el editor Axel Alonso, con el encargo de revitalizar al personaje, casi olvidado por aquel entonces. [...] Empezaba así una nueva etapa para el justiciero creado por Gerry Conway, John Romita y Ross Andru en las páginas de Amazing Spiderman, allá por 1974. Ennis se declaraba encantado: "trabajar en Punisher es fácil y divertido, está bien pagado, y tengo la oportunidad de trabajar con gente estupenda, tanto en lo creativo como en lo editorial", afirmaba a finales de 2000.

Llegó un segundo volumen de la serie [...]. Ennis oscilaba entre el humor brutote (el inverosímil retorno del Ruso, con su inolvidable camiseta de Britney), los guiños comerciales más o menos metidos "con calzador" (la aparición de Elektra o la divertida aventura coprotagonizada por Lobezno) y algunos argumentos algo más "serios" y "oscuros" (por ejemplo, la estupenda No caigas en Nueva York), culminando con un sarcástico ajuste de cuentas de Frank con sus viejos conocidos Spiderman, Daredevil y Lobezno en La Conjura de los Necios. Esta historia, en palabras de Ennis, suponía una manera de cerrar una etapa y ponía fin "al Punisher loco, de humor negro y “guiños de complicidad” con el lector que he venido escribiendo hasta ahora".

 

EN LA LÍNEA MAX

Y así llegamos a Punisher MAX, serie [...] donde el guionista retrata al personaje de una manera más realista y oscura, sin censura y sin las imposiciones que representa la continuidad Marvel. [...] Acompañado por una más que interesante plantilla de artistas, Ennis ha aportado una nueva visión del origen del personaje, ahora mucho más tenebroso que un simple "perder a su familia y perder la chaveta en el mismo instante". Ha contado cómo será su fin, en un desolado mundo futuro, y le ha hecho ajustar cuentas con los gánsteres que asesinaron a su familia y con personajes de su pasado. Nos ha revelado algunos detalles de su infancia y de su estancia en Vietnam, y le ha enfrentado a una colección de adversarios inquietantemente realistas en historias con unos niveles de violencia, sadismo y truculencia difíciles de igualar, lejos de toda intención paródica o humorística. [...]


NACIMIENTO

Dibuja Darick Robertson (soberbio). El capitán Castle, destinado en la base de Valley Forge durante su tercer y último año en la guerra de Vietnam, es la última esperanza de un pelotón de soldados jóvenes, aterrorizados y mal entrenados, y que además se enfrentan a unas fuerzas vietnamitas enormemente superiores en número que amenazan con borrarles del mapa en una ofensiva más que cantada. La masacre final, con el ataque final de Charlie a la base y la terrible decisión que Frank se ve obligado (¿o no?) a tomar, es espeluznante. Muere hasta el apuntador, como suele decirse.
Nacimiento es tal vez la mejor de las historias de Ennis para el Punisher, y cuenta con el aliciente de estar ilustrada por un inspiradísimo Darick Robertson (actual compañero de correrías de Ennis en The Boys), quien se documentó ampliamente para un trabajo para el cual se hallaba muy motivado: el resultado es excelente.
Ennis retrata a un Frank que sólo se siente vivo en guerra: alguien que está a punto de hacer un pacto con una voz en su interior, un pacto que sellará su destino para siempre, y que convertirá su vida en una eterna cruzada de castigo a los criminales. El final, con Frank de regreso a casa, abrazando a su mujer y a sus hijos, es fantástico, todo un aldabonazo. [...] Salvando todas las distancias, Nacimiento se puede considerar el Dark Knight del Punisher. Marca un antes y un después.

 

martes, 23 de agosto de 2016

domingo, 21 de agosto de 2016

El montón de tebeos presenta... LOS 4 FANTÁSTICOS


La lectura del libro de entrevistas de Tom DeFalco Comics Creators on Fantastic Four, que recoge entrevistas con una buena cantidad de guionistas y dibujantes que han participado en la serie, es un repaso a los momentos más gloriosos (y también los menos) de la colección, desde 1961 hasta 2005. Una de las ideas más evidentes que se desprenden de las palabras de los entrevistados es que Los 4 Fantásticos son Marvel. Bueno, podemos decir que “fueron” Marvel, porque ya no están ahí, al menos, no con una cabecera propia. Sabemos que tarde o temprano los desempolvarán, y la familia Richards volverá a intentar recuperar los esplendores perdidos. Pero, por ahora… ya no están. 



En 1961, el número 1 de Fantastic Four lo cambió todo. De los locos tebeos de monstruos y científicos chalados (una gran influencia en los primeros tiempos de la serie, que luego derivaría hacia la ciencia ficción), Stan Lee y Jack Kirby pasaron a los superhéroes, renovando el género para siempre. Después vinieron todos los demás personajes bandera de Marvel, pero Reed, Sue, Ben y Johnny fueron los primeros. A mediados de los sesenta, alcanzaban ambos autores un cénit de excelencia difícil de igualar. La serie era literalmente el lugar donde nacía la coherencia y la continuidad del universo Marvel, mes a mes. Los Inhumanos, Pantera Negra, Galactus y Estela Plateada, los Kree, la Zona Negativa… y tantos y tantos personajes e ideas.


Cuando la segunda generación de autores Marvel sustituyeron a Stan y Jack (los Thomas, Conway, Wein, Buckler…), la serie comenzó a reflejar nuevas ideas y maneras de pensar, como prácticamente todas las cabeceras punteras de Marvel. Tensiones matrimoniales entre Reed y Sue (tan bien reflejadas en la estupenda película La tormenta de hielo, de Ang Lee); la mayor presencia de personajes femeninos (Thundra, Medusa, Crystal…) y la irrupción de las minorías étnicas (personificadas en el siempre bienvenido Luke Cage)… Las tintas de Joe Sinnott, presente en practicamente todas las etapas de las primeras tres décadas de la serie, mantenían el aspecto clásico de toda la vida sobre los lápices de John Romita, John Buscema o Rich Buckler. 


Tras una cierta decadencia y falta de ideas, llegaba la segunda gran edad dorada de Marvel: la primera mitad de los ochenta. Y ahí, uno de los jóvenes más osados, hambrientos y descarados de la nueva generación de autores, John Byrne, daba nuevo lustre a los viejos personajes a la manera más clásica. Los años de Byrne como autor completo de la serie marcaron un nuevo pico de calidad difícil de igualar, para muchos a la altura de los inmortales cien primeros capítulos de Lee y Kirby.

Después, la serie reflejaba la pérdida de impulso de Marvel en la segunda mitad de los ochenta y toda la década posterior: Steve Englehart hilaba una etapa llena de sorpresas, algunas realmente extravagantes, que nunca fue del gusto de los aficionados y que sufrió contínuas injerencias. Recogían el testigo un Walt Simonson entonado, pero que tampoco llegaba a la majestuosa calidad mostrada en sus años con Thor, y después Tom DeFalco y Paul Ryan eran los encargados de continuar la serie, en unos años de historias entretenidísimas, aunque también bastante locas (pero que eran de lo poco salvable del terrible páramo de tebeos penosos de la Marvel de aquellos años). 


Tras el exabrupto que supuso la ocurrencia de poner a la “pandilla Image” al mando del universo Marvel por un año (en el caso de los 4F, Jim Lee fue el encargado, casi fue el menor de los desaguisados perpetrados en ese fatídico año), Heroes Return devolvía a los héroes a su aire más clásico. Chris Claremont y Salvador Larroca mantenían el tipo mucho mejor que Carlos Pacheco en su irregular etapa posterior, plagada de problemas editoriales, y que podría haber sido mucho más importante de lo que fue. 

 

Mark Waid y Mike Wieringo han sido los únicos autores en darle verdadero lustre al cuarteto en el siglo XXI, tanto en la excelentes historias como en los espléndidos dibujos del lamentablemente desaparecido artista. Los chispazos de calidad de los años de la gran renovación de Marvel (los primeros Ultimate FF, el 4,3,2,1 de Grant Morrison…) fueron solo eso, instantes. Solo Waid y Wieringo hicieron brillar a los 4 Fantásticos de nuevo.


Y llegó Civil War, y desde entonces el cuarteto no se vio acompañado por la suerte. Primero, las breves etapas de J. M. Straczynski primero, y la pareja de Mark Millar y Bryan Hitch después, no conseguían grandes resultados. Llegaba después Jonathan Hickman con sus intrincados laberintos cósmicos (en una historia-río que luego siguió desarrollando hasta la extenuación en Los Vengadores y que desembocó en la anodina Secret Wars II), y despúes un desmotivado Matt Fraction. Ninguno de ellos conseguía hacerse con los personajes, y la serie fue languideciendo hasta ser cancelada. 



¿Volverán Reed, Sue, Ben y Johnny a formar el equipo más clásico de aventureros de Marvel? Esperemos que sí. ¿Volverán a ser el tebeo Marvel “que había que leer”, como lo fueron en tantas etapas? Es difícil saberlo. Quizá. Pero hará falta alguien con el impulso, las ganas, la imaginación y el empuje de los grandes para conseguirlo.

Mis dibujos: SALOMÉ


sábado, 20 de agosto de 2016

Recién leído (y disfrutado): CHIISAKOBEE


Gracias a mi colaboración mensual en Z, he tenido la oportunidad de leer muchos más mangas que antes, en los últimos meses. Entre ellos, destaca Chiisakobee, un inusual manga de cuatro entregas, editado por ECC, una adaptación de una novela costumbrista, obra de Shûgorô Yamamoto, que el inclasificable Minetarô Mochizuki ha convertido en un tebeo soberbio en todos los sentidos.

La historia del inefable Shigeji, hijo de un maderero, un joven introvertido que de pronto debe hacerse con los mandos del negocio familiar, atesora múltiples cualidades destacables. Mochizuki emplea una narrativa gráfica siempre sorprendente por su sencillez y efectividad, y por su originalidad en la elección del punto de vista, y a diferencia de obras anteriores como el asfixiante Dragon Head o el explosivamente divertido Mai Wai, opta por un acabado gráfico sobrio, casi minimalista, a base de suaves grises y líneas de contorno definidas.

Maestría en el diseño de personajes (atención a las dos protagonistas femeninas, Ritsu y Yûko, ambas absolutamente naturales en todo momento) y momentos de humor descacharrante son otras de las armas de Mochizuki. La historia de amor entre Shigeji y Ritsu es tan original como divertida, por no hablar de la presencia del grupo de huerfanitos que Ritsu acoge tras el incendio que pone en marcha los acontecimientos y cambia la vida del abúlico Shigeji para siempre.

En resumen: una gozada de lectura.